Isla de Pascua

Cuando era niña solía escuchar la radio,  me gustaba casi más que la tv.  La escuchaba por la noche en la cama. Tenía un pequeño transistor que enterraba bajo las sábanas, lo pegaba a la oreja y luego me tapaba la cabeza para no molestar a mi  hermana con la que compartía habitación. No solía escuchar programas de misterio, ni nada que se le pareciese. Un fin de semana, ya tarde, decidí adentrarme en nuevos mundos y probé a sintonizar  canales diferentes a los que escuchaba habitualmente. Así llegué a uno que atrajo mi atención. El locutor hablaba, con voz profunda, sobre una lejana isla llena de esculturas gigantes cuyo origen nadie conocía. Me enganchó tanto que acabé escuchando el programa entero  y aunque no me convenció  la explicación  que convertía a seres extraterrestres en  los picapedreros mayores del planeta, me alegré de haber sabido de  un lugar tan misterioso y  en ese mismo instante decidí  que cuando me tocase la quiniela de futbol, que jugaba a medias con mis hermanos, pues me iría a dar una vueltorra por allí.




Nunca  acerté  la deseada quiniela de catorce  pero un buen día un amigo  me dijo: "me voy de vacaciones a Chile a  visitar unos cuantos parques naturales ¿Te vienes? "  No me lo pensé dos veces.



Corría el año 2006 cuando realicé la que ha sido mi primera expedición a la Isla de Pascua. Un día del mes de ocubre mis pies pisaron por primera vez suelo rapanui. Unos amables lugareños fueron a recogerlos al aeropuerto Mataveri y nos recibieron con unos preciosos collares de flores. El mío lo conservé durante toda la  estancia con la esperanza de traérmelo. Acabé enterándome de que no se puede sacar ningún tipo de planta o alimento de la isla, en los controles del aeropuerto se esmeran con el cacheo,  por lo que al final  mis mustias flores se quedaron allí. Nos alojamos en un agradable hotel, Vai Moana, muy  para turistas vagos, con sus cabañitas y sus jardincitos y sus tumbonas. Ya sé que a estas alturas  pensarán que esto de aventurera expedición tiene poco, pero sepan que el hábito no hace al monje.





La isla de Pascua es una pequeña isla montañosa de origen volcánico. Surgió de la conjunción de tres volcanes. El de mayor antigüedad es el Poike,  el segundo es el Rano Kau  y el más reciente es el Maunga Terevaka. De las múltiples erupciones de estos tres volcanes y de las emisiones de lava, se formó el cuerpo principal de la isla, situada a 3700 km de la costa de sudamérica y a más de 4000 km de Tahiti.

Dado su pequeño tamaño, alguien con unas buenas patas, no necesitará de otro medio de transporte para conocer la isla. Siempre que no le importe dormir alguna noche bajo las estrellas y disponga del tiempo suficiente.

Los lugareños vivían contentísimos siendo Te pito Te Henua, hasta que un día de abril de 1722 un holandés llamado Jacob Roggeveen se pasó por allí y decidió bautizar a la isla como Isla de Pascua porque le coincidio el viajecito en  semana santa. Unos añitos más tarde fue a un español, don Felipe González de Haedo, a quien le coincidió pasar por allí, izó la bandera del soberano español y la llamó Isla de San Carlos. Al final se salió con la suya el holandés y hoy es conocida como Isla de Pascua o con el nombre polinesio de Rapa Nui "isla grande"  y pertenece a Chile desde 1888.

No se sabe con seguridad de donde procedían aquellos  primeros hombres que por el siglo V llegaron a la isla. Que si de América del Sur, que si de La Polinesia ...  lo que sí parece claro es que lo pasaron bastante mal pues la isla era muy inhóspita. Después fueron llegando otras tribus hasta que un día llegaron los llamados "orejas largas". Los muy listos se colgaban pesos en las orejas, después de perforarlas, para que les crecieran. Su orejuda personalidad les hizo hacerse con el control de la isla y convertirse en la clase gobernante. A ellos se atribuyen los moais.
Hacia 1350 empezaron a llegar colonos de Polinesia, quienes abandonaron su patria, junto con su rey, Hotu Matua, por razones desconocidas. Los "orejas largas" organizaron el trabajo de los nuevos colonos, hasta que estos se cansaron  y empezaron los conflictos, agravados por el hecho de que la isla no pudiera acoger una población cada vez mayor.  Al final, en 1680, en una decisiva batalla que tuvo lugar en la península de Poike,  los "orejas largas" fueron aniquilados y con ellos su cultura.

LOS MOAIS
MOAI HANGA KIO E
La mayoría de los moais fueron construídos entre los años 1100 y  1680 cuando los «orejas largas» fueron derrotados. Hasta 1100 no alcanzaron un tamaño auténticamente colosal, coronados más adelante por una pieza cilíndrica de casi dos metros y medio, llamado Pukao.
La escultura de mayor tamaño, situada a los pies de Ranko Raraku, mide 29,90 metros. Es casi siete veces más alta que las obras de los primeros tiempos. Los escultores primitivos preferían las formas redondeadas y las líneas suaves y experimentaban con las más diversas figuras. En contraposición, los numerosos moais del periodo medio dan sensación de uniformidad. En estas esculturas destaca el nítido perfilado de la cabeza en contraste con el tronco, menos perfilado y casi macizo. El hallazgo de un globo ocular hace suponer que antaño se colocaban ojos hechos de coral o de roca volcánica.
Los pukaos fueron hechos con la escoria rojiza arrojada por el cráter del Puna Pao. Se cree que se trata  de un símbolo para  los líderes políticos o los cabeza de familia. Parece improbable que los moais fuesen ídolos, más bien se piensa que formaban parte de un culto a los jefes, los sacerdotes y otros altos representantes de la sociedad. En cuanto a los llamados ahus, las plataformas ceremoniales sobre las que se erigían los moais, cabe decir que estaban formados por sillares apilados paralelos a la costa.

¿Cómo se construyeron los moais? 

 El moai era  tallado sobre la misma ladera,  quedando unida a ésta por la espalda. La estatua se dejaba unida a una laja  dorsal, una vez desprendida de la ladera,  se bajaba con cuerdas, se deslizaba hasta un foso y allí se hizaba con cuerdas y palancas, luego le quitaban la laja y ya estaba lista para su transporte.

Estos hoyos se encuentran cerca de la cima del Rano Raraku y son de casi 1 m de profundidad, se comunican en el fondo de la roca por un canal y al parecer se usaron para hacer pasar cuerdas. A los lados de dichos hoyos hay marcas que fueron hechas por cuerdas de hasta 10 cm de grosor.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/pascua.htm


KANGA ROA
Hanga Roa es la única ciudad de la isla  y alberga el 90% de la población. Cuenta con todos los servicios básicos: ciber-cafés, farmacias, bancos o servicio de correos. Hay  una iglesia católica, un pequeño puerto y numerosas tiendas de artesanía y restaurantes, creo que también hay alguna discoteca aunque mi cuerpo serrano no llegó a visitar ninguna.


RANO RARAKU
Después de un primer día de bastante escaqueo, abandonamos la vida cómoda de la gran ciudad y nos adentramos en  lugares más recónditos. ¡Recóncholis! que nosotros éramos aventureros y para  eso habíamos ido a un lugar tan lejano y misterioso. Salimos en busca del primer lugar al que poner cara de turista sorprendido y nos encontramos con Rano Raraku. Enfrentarse a un lugar así es como si a un comilón que lleva varios días de ayuno lo enfrentas a un desayuno buffet en un restaurante cinco estrellas. Una no sabía  a que atender ante tanto hombre petrificado. Me hubiese gustado encontrar alguna mujer, (creo que la única que hay la tienen encerrada en un museo), pero nada, todos hombres, de diferentes tamaños, de diferentes figuras, de diferentes expresiones.  Después de un buen rato y cuando el estupor inicial iba desapareciendo me  percaté  que ante mis ojos tenía un volcán y al subir a lo alto ohhhhhhh  ¡Qué bonito! Una precisa laguna de agua dulce en su interior. Por lo que he leído este volcán posee una gran relevancia histórica para la Isla ya que en sus laderas, tanto interiores como exteriores, se tallaban los moais. Estando uno allí se imagina el trabajo de centenares de picapedreros esculpiendo en la piedra. Las falda exterior del volcán presenta un gran número de moais aún inconclusos, algunos de enormes dimensiones. El  tipo de piedra que se encuentra en el lugar es única en la isla, la que es llamada “Toba Lapilli”, la principal característica de ésta es su porosidad, lo que habría facilitado la talla de los moais.

  

      








RANO AROI
El volcán Terevaka es el punto más alto de Rapa Nui, con 511 metros sobre el nivel del mar. Su cráter principal es el Rano Aroi, con 200 metros de diámetro y una laguna interior. Arriba hay una vista panorámica de 360° sobre toda la isla.






 RANO KAU
Aquí tenemos otro volcán, con su correspondiente cráter y laguna. Lo cierto que no es muy alto, sólo está a 324 metros sobre el nivel del mar. Abajo pueden observar ek cartel que me encontré en el camino de ascensión. Por entonces la forma física de mi aventurera persona no era la mejor  y al ver este cartel y observar que aún estaba al comienzo del trayecto, cuando mis fuerzas ya estaban al final, casi me hace abandonar mi escalada de alto riesgo. Pues resulta que el cartel  sólo es correcto si lo ves  haciendo el pino. El lugar es realmente impresionante y desde lo alto hay unas preciosas vistas de Kanga Roa.



TAHAI  


Este conjunto arqueológico está situado en el pueblo. Lo forman un conjunto de altares, destinados antiguamente a ceremonias. Se forma de tres ahus: Kote Riku al norte, Tahai al centro y Vai Uri al sur. 
En este lugar compré unos preciosos moais tallados en piedra, en un tranquilo y curioso puesto instalado a pie de moai. !Qué dura es la vida del aventurero¡ Tuve que hacer trabajar a casi todos mis sentidos y poner toda la diligencia que mis genes me permiten al servicio de tan preciodas joyas. Que sepan que conseguí que esos recuerdos llegasen sanos y salvos a mi dulce hogar.




Ahu Vai Uri


Ahu Ko Te Riku








AHU TONGARIKI  
Éste es otro de esos lugares que si tienes hipo te quedas sin él. Impresionante ese grupo de hombretones cada uno de su periodo, ahí todos alineados como buenos colegas. Si no fuese porque soy una aventurera simplemente me sentaría a su lado durante horas y horas a disfrutar de sus mismas vistas.



Es el ahu más grande de todos los construidos en Rapa Nui. En 1960 fue devastado por un tsunami pero fue restaurado entre 1992 y 1996.  Sólo a un moai se le puso su Pukao porque el resto se encontraba muy deteriorado. Este altar consta de 15 gigantes, el más alto de los moai es el que cuenta con “Pukao” y  mide 14 metros. 








AHU AKIVI  
 No lo contéis, pues cada cual es como es,  pero creo que estos son los moais rarillos de la isla.

Este conjunto arqueológico fue restaurado en 1960 por el arqueólogo William Mulloy. Es uno de los pocos ahus situado en el interior de la isla y cuyos moais miran hacia el mar. Se pueden observar siete estatuas que miran hacia la dirección de la puesta de sol. La leyenda cuenta que estos siete moais representan los siete exploradores, enviados por el rey Hotu Matua, que desembarcaron  los primeros en la isla.





AHU NAU NAU
Este ahú está  situado en la playa de Anakena. Está formado por siete moais. En su excavación se encontró, por primera vez, un ojo de moai fabricado en coral con un disco de escoria roja a manera de pupila. Estos moais van de modernillos y tienen tatus en la espalda.

Como no quiero mezclar merinas con churras por el momento sólo hablaré de las piedras, luego ya os contaré algo sobre las fabulosa playa.











AHU TAUTIRA











AHU HANGA TETENGA
 




AHU VAIHU
Aquí alguna vez hubo ocho moais que algunos lugañeros nada contentos derribaron. Hoy yacen  en el lugar donde cayeron y 8 pukaos dispersos en las proximidades.




AHU TE PITO KURA 
En este ahu está el moai Paro, el más alto que ha sido trasladado y erguido, aunque ya lleva mucho tiempo, el pobre, caído. Dicen que mide cerca de once metros.
Junto al Ahu se encuentra una gran piedra esférica "el ombligo del mundo" que según la leyenda fue traída por Hotu Matua en su embarcación.  ( no tengo foto ¿Cómo alguien con mi experiencia en esto del viaje aventurero no se ha percatado de que aquella piedra tenía que ser fotografiada? no tengo perdón, tendré que volver).














PAPA VAKA  
Aquí se supone que se pueden apreciar unos maravillos petroglifos.



ANA KAI TANGATA
A estas alturas más de uno pensará que un viaje que prometía miserio, aventura, acción.. se está quedando en una variante edulcorada de museo al aire libre sin más riesgo que el tropezar con los cordones de las zapatillas. ¡ Qué equivocados! Ahora empieza lo bueno de verdad. Veamos lo que nos esconden las profundidades de Rapa Nui.

Situada en unos preciosos acantilados se encuentra la gruta Ana Kai Tangata. En una de sus paredes, casi en el techo, la cueva conserva pinturas rupestres de pájaros como los de los petroglifos que hay por toda la isla. Es un lugar realmente espectacular.




























 ANA TE PAHU
 Estas cavernas  se cree que fueron construidas en las épocas de guerra como refugio, y solían contar con alimentos y vegetación. Una de las cavernas posee gran espacio y se cree que pudo ser utilizada como vivienda. En su interior es posible encontrar árboles de plátano y largas cuevas colindantes, situadas bajo la superficie de la tierra.



ANA KAKENGA
Mira que nos costó encontrar la entrada de esta cueva. Tuvimos que ir al lugar varias veces y casi caernos por el hueco de la entrada para darnos cuenta que estaba allí. Una vez dentro toda una aventura también. Llevaba una megalinterna de esas que no alumbran nada y que sirven en un lugar muy iluminado pero que en una cueva como ésta no valía absolutamente para nada.¡ Qué oscuro estaba aquello! Menos mal que el salón era luminoso y con  grandes ventanales. Esta cueva es conocida también como la cueva de las dos ventanas, por sus dos grandes aperturas con vistas al mar.














 ORONGO
Orongo es un pequeño poblado con preciosas casitas de piedra con vistas. Menudos acantilados. Está al pie del volcán Rano Kau. No fue habitado por la población de a pie. Era una aldea celemonial y se cree que  se alojaban los sacerdotes.







Aquí es donde se realizaba el culto al hombre pájaro o Tangata Manu.  La figura del hombre pájaro es muy importante en la religión de los rapanui.  Aparece repetido en numerosos dibujos en rocas y pinturas rupestres. Actuaba de mediador entre Makemake y y los hombes. Su figura equivalía a la del sumo sacerdote, y cada año era elegido entre los altos dignatarios del pueblo mediante una competición que consistía en obtener un huevo de golondrina de mar (Sterninae) de la cercana isla Moto Nui durante su periodo de incubación. Este hombre pájaro llevaba una vida ascética en la soledad de las cuevas para estar cerca de los dioses.

Se han descubierto más de cuatro mil petroglifos en la isla además de algunas pinturas rupestrres de coloro rojo, blanco y negro. Suelen mostrar escenas religiosas con el motivo repetitivo del hombre pájaro, que se completan con representaciones de barcos, botes y diferentes aves marinas. Es muy probable que se  atribuyan poderes mágicos.







ANAKENA

Hasta el más intrépido aventurero necesita de vez en cuando poner sus pies a remojo, por lo que al final, no pudimos resistirnos a un merecido descanso en la preciosa playa de Anakena. Es la isla sólo hay dos playas de arena: Anakena y Ovahe.  La playa de Anakena es un lugar idílico, con sus moais, sus cocoteros, su arena blanca, su mar tranquilo y sobre todo quedé gratamente sorprendida con los trabajadores del servicio de limpieza. Todo muy ecológico, sin usar ningún tipo de maquinaria, sólo pequeños utensilios casi artesales. Me ha encantado, sobre todo, su vestimenta y  la alegría que transmitían a las que contemplábamos su trabajo.


Se cree que Anakena fue el punto de arribada de Hotu Matua, que capitaneó hasta aquí una expedición compuesta por dos canoas, y fundó el primer asentamiento de Rapa Nui. Más adelante fue un centro ceremonial, donde se leían tablillas rongo-rongo y que estaba relacionado con el rito tangata manu o del "hombre-pájaro".

 Refresqué mis pies en la transparente agua e inmediantamente salí a contemplar el paisaje. Nada de relajarme demasiado. Tal vez  el espíritu de Hotu Matua quisiese hacerme una visita y no quería perdérmelo.















Con los años he perdido casi todo el misticismo de mis años infantiles.  Apesar de que me sorprendo fácilmente  y disfruto como una niña pequeña con todo aquello que me resulta novedoso ( he disfrutado como una enana con  los moais, los volcanes, las cuevas, los atardeceres) ¿Sabéis en  que he gastado  más de una  puesta de sol? En pensar que lo realmente soprendente de aquel lugar no eran aquellos petrificados hombres sino que  estando casi en el fin del mundo ( todo el mundo sabe que el mundo acaba realmente en  Finisterre) un exótico polinesio me ofreciese una empanada de atún en perfecto español. Definitivamente, ya no queda en mí nada de vida contemplativa y espiritual,  hace tiempo que me llama más la  atención el alimento del cuerpo que del alma.
Estoy esperando poder visitar las islas Galápagos, mi otro gran sueño infantil. ¿Qué comerán allí?  Quizá algún día pueda descubrirlo y de paso ver alguna tortuga.








1 comentario:

  1. Hay otros mundos, pero están dentro del nuestro.
    No hay palabras para describir tanta belleza, tanto misterio, tanta pureza.
    Gracias.Fire

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